La configuración habitual de las cocinas de leña, vista desde el frente, incluye una puerta superior por la que se accede a la cámara de combustión, una puerta inferior que oculta el cenicero, y un horno en el lado derecho. El fuego de la cámara de combustión calienta directamente la parte de la encimera qué esta inmediatamente encima. El humo que rodea el fuego rodea todo el horno antes de encontrar la salida hacia la chimenea, por la parte inferior de la cocina.
Los alimentos que se colocan en la encimera o en el horno alcanzan temperaturas distintas en función del punto exacto de colocación.